Cómo cuidar la piel del sol

El sol puede hacer mucho más daño que una simple quemadura dolorosa. Los dermatólogos (médicos de la piel) dicen que la exposición prolongada a la luz solar provoca manchas marrones, manchas rojas escamosas, el secado y la formación de arrugas, y lo peor de todo, el cáncer de piel.

A pesar de estos peligros cada vez más conocidos, a muchos de nosotros, en ocasiones, nos da pereza tratar de proteger nuestra piel o simplemente no nos resistimos ante el mito de que conseguir un poco de color del sol nos hará parecer más saludables.

Aprende fácilmente cómo cuidar la piel del sol y pasa tu tiempo al aire libre con seguridad.

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Consejos para cuidar tu piel del sol

1. Cúbrete

Una de las mejores cosas que puedes hacer es cubrirte bien. Los rayos solares son más intensos entre las 10:00 y 16:00, por lo que te recomendamos permanecer dentro durante este tiempo, y en caso de que debas salir al aire libre, ocúltate y utiliza bloqueador solar.

The Skin Cancer Foundation dice que los sombreros y las prendas de vestir hechas de materiales oscuros y de tejido apretado absorben la luz UV (luz ultravioleta) mejor que las telas de algodón en tonos más claros. Te aclaramos que las telas o tejidos secos ofrecen más protección que aquellos que están mojados o húmedos.

2. Usa un buen protector solar

Los centros que sirven para el control y prevención de enfermedades recomiendan usar protector solar con un factor de protección solar (SPF) de al menos 15. La aplicación de solamente una capa fina de protector solar puede reducir la eficacia del producto en un 50 %.

Otro detalle a tener en cuenta, es que el protector solar se encuentra más resistente al agua si vas nadando.

3. Aplicar temprano y a menudo

Debes aplicar el protector solar 20 a 30 minutos antes de la exposición para permitir que la piel lo absorba y volver a aplicar cada dos horas (hazlo más a menudo si estás sudando o mojándote).

En el caso de que tengas la piel clara, puedes empezar a prepararte para la exposición solar la noche anterior, poniéndote una capa de protector solar antes de acostarte. Esto permitirá que sea completamente absorbido por la capa externa de la piel. Luego aplica la habitual capa de bloqueador solar al día siguiente, aproximadamente media hora antes de ir afuera.

El sol también puede quemar la piel sensible de los labios con la misma facilidad que dispara al resto de tu cuerpo. Usa un bálsamo labial con un SPF de al menos 15 y vuélvelo a aplicar con frecuencia.

4. Protege tus oídos

Muy frecuentemente, las personas olvidan proteger los puntos sensibles como la parte superior de las orejas, el cuero cabelludo, el pecho, la nariz y las manos.

The Skin Cancer Foundation dice que el 80 % de los cánceres de piel se producen en la cabeza, el cuello y las manos. Por lo tanto, la fundación recomienda usar un sombrero hecho con un tejido algo apretado como la tela de lona, en vez de usar uno de paja, y utilizar un protector solar con un SPF de 15 en las manos y otras áreas expuestas.

5. Cuida la nariz y los pies

Las superficies horizontales que sobresalen como la nariz, presentan especiales problemas de protección con respecto al sol.

Los salvavidas suelen llevar pasta de óxido de zinc en su nariz, pero ésta sólo proporciona un SPF de alrededor de 7. En su lugar, aplica un protector solar con un SPF de al menos 15, después deja remojar en unos pocos minutos, y luego, para una máxima protección, aplica la pasta de óxido de zinc.

En el caso de que vayas sin zapatos, lo mejor será utilizar el mismo nivel de protección en la parte superior de los pies.

6. Protégete de la luz reflejada

Ten en cuenta que incluso las sombrillas o la sombra de los árboles te ofrecen solamente protección moderada de la luz ultravioleta, y ellos no te protegerán de los rayos reflejados por el hormigón , la nieve, la arena y muchas otras superficies.

La luz ultravioleta no se refleja en el agua, pero puede penetrar fácilmente en ella, así que si piensas que estar en el agua es seguro, te damos la pauta de que tampoco estarás protegido.

Ten cuidado para proteger las superficies (como por ejemplo: la parte inferior de la barbilla), que son especialmente débiles a la luz reflejada.

7. Evita tomar sol

Según los médicos, no existe un bronceado saludable. Si bien, el hecho de tomar sol es malo para todos, es aún peor para aquellos que tienen piel clara (muchos de ellos corren el riesgo de padecer quemaduras graves).

Si te niegas a renunciar a tomar sol, ve despacio y deja que en la piel se acumule gradualmente la melanina para proporcionarte algún tipo de protección. No utilices aceites de bronceado, ya que realzan los efectos de los rayos ultravioleta y empeoran la quemadura.

8. No dejes que el tiempo te engañe

Ten cuidado en los días fríos y nublados: los rayos dañinos no son inhibidos por las nubes, por lo que puedes llegar a quemarte con la luz ultravioleta que acceden en ellas. Es por ello que debes tomar precauciones incluso cuando el sol no está brillando.

No dejes que la nieve tampoco te engañe. Durante los meses de invierno, muchos recreacionistas de esta estación, como son los esquiadores de nieve, aprenden por las malas que las grandes alturas (que tienen poco ambiente para filtrar los rayos del sol), los fuertes vientos y la nieve blanca pueden ser una combinación dolorosa.

Cúbrete con ropa adecuada y usa protector solar con un SPF de al menos 15. Tampoco te olvides de llevar gafas de sol (esto es para evitar quemaduras solares en tus ojos).

9. Ten cuidado con la fotosensibilidad

Algunos medicamentos, como la tetraciclina y los diuréticos, pueden hacer que tu piel sea más sensible a la exposición solar y aumente el riesgo de quemaduras solares. Algunas hierbas que son medicinales tienen un efecto semejante: un ejemplo de ellas es la Hierba de San Juan.

Te recomendamos que hables con un médico o farmacéutico acerca de esto si es que estás tomando algún medicamento.

10. Evita las camas de bronceado

En busca de un bronceado seguro, muchas personas recurren a las cabinas de bronceado o camas de bronceado.

Mientras las compañías de bronceado te dicen que sus máquinas de luz sólo producen radiación UVA, los mismos están lejos de ser seguros (de hecho, los rayos UVA penetran la piel más profundamente que los rayos UVB).

Con el tiempo, la exposición estos rayos pueden hacer que la piel esté seca y arrugada, aumentando el riesgo de cáncer de piel.

Conclusión

Como se puede ver, la protección de la piel contra las quemaduras solares es no sólo para evitar molestias. Demasiada exposición solar puede contribuir a tener una piel seca y arrugada, manchas marrones, y lo peor de todo, cáncer de piel.

Desafortunadamente, no existen remedios caseros para curar el daño de las quemaduras solares, por lo que siempre será de vital importancia tener cuidado con el sol.

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